HOREB - COMUNIDAD ECUMENICA CARLOS DE FOUCAULD

AMISTAD, ECUMENISMO Y COMPROMISO

La experiencia eremítica, la vivencia de la solitud y el silencio, puede expresarse en muchas y variadas formas, tantas como el Espíritu suscita a cada hombre y mujer.

El reportaje que te ofrecemos a continuación es una invitación a encontrar tu propio Horeb donde, después de la tormenta y el fuego, escuchar el sonido suave y delicado del Señor. (ver 1Re, 19)

 


La invitación al Horeb nos conduce a hacer nuestra la siguiente reflexión de Carlos de Foucauld:

"Es preciso gritar el Evangelio con la vida: Toda nuestra vida, por más callada que sea, la vida de Nazaret, la vida del desierto, tanto como la vida pública, deben ser una predicación del evangelio mediante el ejemplo; toda nuestra existencia, todo nuestro ser debe gritar el Evangelio sobre los tejados; toda nuestra persona tiene que respirar Jesús, todos nuestros actos, toda nuestra vida, deben gritar que pertenecemos a Jesús, deben presentar la imagen de la vida evangélica, todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, algo que grite “Jesús”, que haga ver a Jesús, que resplandezca como imagen de Jesús."

Una vez apaciguado nuestro interior en el silencio y la solitud del Horeb escuchamos la voz del Señor que nos invita a hacer del Evangelio nuestro estilo de vida, sacralizando lo cotidiano, haciendo presente Jesús allí donde nos encontremos mediante gestos de bondad y ternura; acogiendo al otro fraternalmente, de una forma particular a los desamparados, abandonados y rechazados; y proclamando con nuestras vidas que un mundo de Justicia, Amor y Paz es posible donde las distintas tradiciones espirituales se reconocen en un lenguaje común: la mística.

Acércate hasta nuestro Horeb haciendo clic en el enlace: EL HOREB  

 

 "Amar la soledad y detestar el aislamiento.

He comprendido mi vida eremítica como una vocación eclesial,

como una riqueza para la misma iglesia y la comunidad a la que pertenezco".

P. Estanislau, monje ermitaño.